lunes, 31 de agosto de 2009

Machismo


Los padres, hermanos, novios y maridos se sienten con derecho a recibir una explicación detallada de sus actividades cotidianas, pero no aceptan que se les pregunte sobre las de ellos.

En la casa, los hombres pueden decir «No me molestes, estoy viendo la tele», pero las mujeres no, pues se supone que deben de estar disponibles noche y día para su marido y sus hijos.

En México, las mujeres no son dueñas de su tiempo. Cuando salen, gastan dinero, ven a sus amigos y amigas, todavía se espera que rindan cuentas.

Las encuestas indican que los hombres están dispuestos a ir al supermercado o hacerse cargo de los niños por un rato, pero se rehúsan a planchar, a coser, a cortar las verduras o a limpiar el horno o el baño, debido a que estas tareas se consideran poco masculinas.

Desde el momento de su nacimiento, los hombres están rodeados por la constante atención de las mujeres. Se espera que las madres, tías, abuelas, hermanas y, después, las novias, esposas e hijas satisfagan, e incluso se anticipen, a cada deseo del hombre.